
La lista de materiales, o BOM (Bill of Materials), es la receta de tu producto: la lista de todo lo que hace falta para fabricar una unidad, con sus cantidades exactas. Si esa receta está mal, se equivocan las compras, se para la producción por falta de un tornillo y el coste que calculas no tiene nada que ver con la realidad. En esta guía verás qué es una BOM, qué campos no pueden faltar, los tipos que existen y cómo crear la tuya paso a paso, con un ejemplo numérico completo que la mayoría de artículos se salta.
¿Qué es una lista de materiales (BOM)?
Una lista de materiales es el listado completo y estructurado de las materias primas, los componentes y los subconjuntos necesarios para fabricar una unidad de un producto, con la cantidad exacta de cada uno. Como resume Mecalux, es “una receta que refleja jerárquicamente todos los elementos y la cantidad necesaria para fabricar un producto”. Esa comparación con la receta de cocina es útil: no basta con saber qué ingredientes lleva un plato, necesitas también cuánto de cada uno y en qué orden se combinan.
La BOM es la pieza central que conecta cuatro áreas de tu taller:
- Compras. Sabes exactamente qué materiales pedir y en qué cantidad para cubrir la producción prevista, sin comprar de más ni quedarte corto.
- Producción. El equipo tiene una guía clara de qué consumir en cada fabricación, lo que reduce errores y consultas.
- Costes. Al sumar el coste de cada componente por su cantidad, obtienes el coste de material de una unidad, la base de tu precio de venta.
- Inventario. Cada vez que fabricas, la BOM te dice qué descontar del almacén, así el stock refleja la realidad.
Sin una BOM formal, toda esta información vive en la cabeza de una persona o en notas sueltas. Funciona con dos productos, pero en cuanto crece el catálogo aparecen las roturas de stock, los cálculos de coste a ojo y los pedidos urgentes a proveedor. Formalizar la lista de materiales es el primer paso para pasar de “fabricar como se pueda” a fabricar con control.
Qué incluir en una BOM: campos esenciales

Una BOM útil es más que una lista de nombres. Cada fila describe un componente con la información suficiente para comprarlo, consumirlo y costearlo sin ambigüedad. Estos son los campos mínimos que no pueden faltar:
- Código o SKU. Un identificador único para cada material. Evita confusiones entre referencias parecidas (no es lo mismo el “tornillo 4x30” que el “tornillo 4x40”).
- Descripción. El nombre claro del componente, tal como lo reconoce quien lo compra y quien lo usa.
- Cantidad por unidad. Cuánto se necesita de ese material para fabricar una unidad del producto final. Es el campo que después multiplica el coste.
- Unidad de medida. Piezas, metros, kilos, litros. Sin una unidad clara, la cantidad no significa nada: “2 de madera” no dice si son dos tablas o dos metros.
- Tipo de componente. Si es materia prima o un semielaborado (un subconjunto que tú mismo fabricas). Esta distinción es la que hace posible la BOM multinivel.
- Coste unitario. El precio del material por unidad de medida, la base del cálculo de coste.
Hay además tres campos que separan una BOM correcta de una excelente. El primero es la merma o desperdicio (en porcentaje): casi ningún material se aprovecha al 100 %, y si cortas madera o tela siempre sobra recorte. Ignorar la merma es una de las razones más habituales de que el coste real supere al calculado. El segundo es el proveedor, útil para lanzar la compra directamente desde la lista. El tercero es el nivel jerárquico, que indica si el componente entra directo en el producto o forma parte de un subconjunto intermedio.
Así se vería una fila de BOM con estos campos:
| Campo | Ejemplo |
|---|---|
| Código | MAD-018 |
| Descripción | Tablero de pino 18 mm |
| Cantidad por unidad | 1,2 |
| Unidad de medida | m² |
| Tipo | Materia prima |
| Merma | 8 % |
| Coste unitario | 14,00 € / m² |
Cuanto más completa sea cada fila, menos decisiones a ojo tendrás que tomar después, tanto al comprar como al calcular el precio de venta.
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Tipos de BOM que todo fabricante debe conocer
No todas las listas de materiales son iguales. Según para qué se usen y cómo estén estructuradas, se clasifican en varios tipos. Conocerlos evita confusiones habituales, sobre todo cuando alguien de diseño y alguien de producción hablan de “la BOM” y se refieren a cosas distintas.
Por función: EBOM vs MBOM
La EBOM (Engineering Bill of Materials) es la lista de materiales de ingeniería. Describe el producto tal como se diseñó: sus componentes desde el punto de vista técnico, sin pensar todavía en cómo se fabricará. Es la que sale de la fase de diseño o del plano.
La MBOM (Manufacturing Bill of Materials) es la lista de materiales de fabricación. Añade todo lo que el taller necesita de verdad para producir: consumibles como cola, tornillería o barniz, la merma de cada material y el orden de montaje. En un taller pequeño, la que de verdad usas a diario es la MBOM, porque es la que refleja el consumo real de almacén.
Por estructura: un solo nivel vs multinivel
Una BOM de un solo nivel lista los componentes directos del producto final, sin más. Sirve para productos sencillos que se montan de una sola tacada.
Una BOM multinivel refleja la jerarquía completa: el producto final se compone de subconjuntos (semielaborados), y cada subconjunto tiene a su vez su propia lista de materiales. Por ejemplo, una mesa se compone de un tablero ya lacado (semielaborado) y un juego de patas montado (otro semielaborado), y cada uno consume sus propias materias primas.
Semielaborados y el “estallido” de la BOM
Los semielaborados son esos productos intermedios que fabricas y luego reutilizas. Aparecen como una línea más en la BOM del producto final, pero por dentro esconden su propia receta. Calcular el coste de un producto multinivel obliga a “explotar” la BOM: bajar nivel por nivel hasta las materias primas, sumar sus costes hacia arriba y consolidarlos en el producto final. Hacerlo a mano en cada cambio de precio es tedioso y propenso a errores, y es justo donde una hoja de cálculo empieza a fallar.
Cómo crear una BOM paso a paso (con ejemplo)
Vamos a construir una BOM real, con números, para una mesa de madera sencilla. Sigue estos cinco pasos y tendrás una lista que sirve tanto para comprar como para calcular el coste.

Paso 1: define el producto y la unidad base. Decide qué fabricas y cuál es la unidad de referencia. Aquí: una mesa de comedor. Toda la BOM se calcula “por 1 mesa”.
Paso 2: lista todos los componentes. Anota cada material que entra en el producto, sin olvidar los pequeños. Los tornillos y el barniz cuestan poco por unidad, pero se olvidan con facilidad y distorsionan el coste. Para nuestra mesa: tablero de pino, patas de madera, tornillería y barniz.
Paso 3: fija cantidades y unidades de medida. Para cada componente, cuánto se necesita por mesa y en qué unidad. Aquí es donde muchos se equivocan al mezclar unidades (metros con piezas, por ejemplo).
Paso 4: añade la merma. Estima el porcentaje que se pierde en el proceso. En madera que se corta, un 8-10 % es realista; en tornillería, prácticamente cero. La cantidad real a consumir es la cantidad teórica más la merma.
Paso 5: asigna costes y calcula el total. Multiplica la cantidad real por el coste unitario de cada componente y suma. El resultado es el coste de material de una mesa.
Con estos datos, la BOM de la mesa queda así:
| Componente | Cantidad | Unidad | Merma | Cantidad real | Coste unitario | Coste |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Tablero de pino 18 mm | 1,20 | m² | 8 % | 1,30 | 14,00 € | 18,20 € |
| Pata de madera torneada | 4,00 | ud | 0 % | 4,00 | 3,50 € | 14,00 € |
| Tornillería (juego) | 1,00 | juego | 0 % | 1,00 | 1,20 € | 1,20 € |
| Barniz | 0,25 | L | 5 % | 0,26 | 12,00 € | 3,12 € |
| Coste de material por mesa | 36,52 € |
Ese 36,52 € es la base sobre la que después sumarás mano de obra y gastos generales para llegar al coste total y fijar el precio de venta. Fíjate en el efecto de la merma: sin ella, el material saldría por 35,00 €, un 4 % menos. Parece poco, pero multiplicado por cientos de mesas y por todos tus productos, es la diferencia entre un margen que existe y uno que solo existe en la hoja de cálculo. Este mismo método sirve para cualquier producto; solo cambian los componentes y las cantidades.
BOM en Excel vs. software: por qué la hoja de cálculo se rompe
Empezar la BOM en una hoja de cálculo es lo normal y está bien: es gratis y flexible. El problema llega cuando el negocio crece y la hoja empieza a mentir sin avisar. Estos son los puntos donde Excel se queda corto:
- BOM multinivel. En cuanto tienes semielaborados, cada mesa depende de subconjuntos que a su vez tienen su propia receta. Enlazar hojas y celdas a mano para “explotar” esa jerarquía se vuelve frágil: una referencia rota y el coste deja de cuadrar sin que nadie lo note.
- Cambios de precio. Cuando un proveedor sube la madera un 10 %, deberías recalcular el coste de todos los productos que la usan. En Excel eso es un trabajo manual que casi nunca se hace a tiempo, así que sigues vendiendo con costes viejos.
- Control de versiones. ¿Cuál es la BOM buena, la del archivo “mesa_final_v3_OK.xlsx” o la que tiene el compañero en su portátil? Sin una única fuente de verdad, se fabrica con recetas desactualizadas.
- Stock desconectado. La hoja calcula el coste, pero no sabe cuánto material tienes ni lo descuenta cuando produces. El inventario real vive en otro sitio y hay que actualizarlo a mano.

Un sistema de gestión de producción resuelve estos puntos de raíz porque la BOM, el inventario y los costes están conectados. En Controlata, defines la lista de materiales de cada producto una sola vez, incluidos los semielaborados en varios niveles. Cuando cambia el precio de un material, el coste de todos los productos que lo usan se recalcula solo. Al registrar una fabricación, el sistema descuenta del almacén las cantidades de la BOM y valora el consumo con el método FIFO, así el coste que ves refleja lo que de verdad pagaste por esos materiales. Deja de haber una hoja para el coste, otra para el stock y una tercera para las compras: es un único dato vivo.
No significa que tengas que dar el salto el primer día. La regla práctica es sencilla: mientras tengas pocos productos de un solo nivel y precios estables, la hoja de cálculo aguanta. En cuanto aparecen los semielaborados, los cambios de precio frecuentes o varias personas tocando las recetas, el software deja de ser un lujo y pasa a ahorrarte errores de coste que salen caros.
Errores comunes al crear una BOM
Aunque el concepto es simple, hay fallos que se repiten en casi todos los talleres y que restan fiabilidad a la lista de materiales. Evítalos desde el principio:
- Olvidar la merma y los consumibles pequeños. Cola, tornillería, cinta, recortes. Cada uno cuesta poco, pero juntos y sin contar la merma hacen que el coste real supere al calculado, justo por el margen que creías tener.
- No usar unidades de medida claras. “3 de tela” no dice si son metros, piezas o kilos. Una cantidad sin unidad es una fuente segura de errores de compra y de coste.
- Mezclar EBOM y MBOM. Usar la lista de diseño para fabricar deja fuera los consumibles y los pasos reales del taller. Trabaja siempre con la MBOM en producción.
- No versionar los cambios. Si mejoras un producto y no registras cuándo cambió su BOM, no podrás explicar por qué el coste de este mes no cuadra con el del anterior.
- No actualizar los costes. Una BOM con precios de hace un año calcula un coste ficticio. Los precios de los materiales tienen que estar vivos, no congelados en la fecha en que creaste la hoja.
La buena noticia es que casi todos estos errores desaparecen solos cuando la BOM, el stock y los precios están en un mismo sistema en lugar de repartidos en archivos sueltos.
Conclusión
Una lista de materiales bien hecha es mucho más que un listado: es lo que conecta tus compras, tu producción y tu coste real. Empieza simple, con los campos esenciales y la merma de cada componente, y hazla crecer a medida que tu catálogo se vuelve más complejo. Cuando llegues a los semielaborados y los cambios de precio frecuentes, un sistema como Controlata mantiene tus BOM en varios niveles y calcula el coste automáticamente con FIFO, para que el número que ves sea siempre el real. Esa es la base de un negocio que fabrica con margen, no a ciegas.



